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LA
EDUCACIÓN EN PELIGRO
ISBN: 84-931070-3-4
Autora:Inger Enkvist
298 páginas. 13,23 € (2.200 ptas.)
1ª edición: diciembre de 2000
Índice
Introducción; La antipedagogía del siglo XX;
Otros países tienen el mismo problema; Aspectos olvidados en la educación
actual; Un vistazo a la historia de la escuela sueca; ¿Qué debe
hacerse?; Bibliografía
"Lo
curioso de los famosos pedagogos del siglo XX es que la mayoría son
románticos y no son amigos de la escuela, de la lectura o de los profesores.
Tampoco tienen mucho que decir sobre lo que se debe aprender o sobre por qué
se debe aprender algo. En lugar de esto, hablan de qué método
se debe usar para aprender. Si lo comparamos con el proceso de producción
en una fábrica, sería como proponer un método de producción
porque es agradable, sin preocuparnos de si el resultado final es confiable
o eficaz." (Pág.27)
" Varias nuevas tendencias han ocupado el espacio en la organización
de las escuelas en las que se esperaría una idea pedagógica,
y por ello se podrían llamar antipedagógicas. Se presentan comúnmente
no como tendencias pedagógicas sino como 'recursos', pero, puesto que
se recomiendan de la misma manera que las ideas pedagógicas, funcionan
como ideologías de aprendizaje. Para aquel que no es docente, probablemente
es difícil entender la enorme influencia que ejercen esas tendencias
aparentemente inocentes. Aquí se va a hablar en primer lugar del uso
de la tecnología de la información y del término 'autonomía',
dos conceptos que se han promocionado durante tanto tiempo, y tan intensivamente,
que se entienden como métodos oficialmente decretados y no como posibilidades
que los profesores y los alumnos pueden elegir. La enseñanza a distancia
combina estos dos factores y es lógico que sea el modelo en que las
escuelas deben inspirarse. Ideas emparentadas son, dentro de la enseñanza
de los idiomas, el enseñar estrategias y, para las materias de las
ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza, la enseñanza basada
en los problemas.
Obsérvese que los términos tienen que ver con la manera de trabajar
y no con el contenido o las causas por las que debería aprenderse una
materia. Además, las palabras son tan vagas que pueden hacer alusión
a una enseñanza maravillosa o a una mala. Las autoridades escolares,
por lo menos en Suecia, se interesan más por modernizar la escuela
a través de nuevas formas de trabajo que por fijar objetivos y controlar
que los alumnos los alcancen. La combinación de un bombardeo de propuestas
de maneras de trabajar con la ausencia de un examen final que mida el resultado,
hace que los docentes entiendan las exigencias de las autoridades como si
fuera más importante la manera de trabajar que el resultado, aunque
ningún representante del ministerio de educación diga esto claramente.
Lo que podría dar al docente un sueldo más alto es la participación
en proyectos con nuevas formas de trabajo, y no el buen resultado de los alumnos."
(Págs. 31-33)
" El postmodernismo es en la actualidad una corriente influyente en la
vida cultural, y no se interesa por la escuela, y precisamente esto es un
problema. Puesto que el postmodernismo da mucha importancia a lo estético
en detrimento de lo ético, la escuela aparece aún menos importante
para los jóvenes, quienes a menudo están ocupados intensamente
con la música, los vídeos, la ropa y el peinado de moda. El
postmodernismo tiene muchas facetas, pero está asociado sobre todo
a la idea de que los hechos objetivos no existen, que la verdad no existe,
sino que todo dato contiene por lo menos una parte de interpretación
y que la interpretación incluye necesariamente una perspectiva política
de poder. Esta ideología socava, por lo tanto, la actividad de la escuela,
puesto que elimina la motivación para el aprendizaje. Si no existe
la historia sino sólo diferentes narraciones sobre el pasado, ¿por
qué dedicar tiempo al estudio de la historia? El postmodernismo no
se interesa por la ciencia, lo cual ayuda a hacer de la ciencia algo poco
interesante a ojos de muchos jóvenes. Lo que se rechaza de manera absoluta
es la idea del avance de la humanidad. Muchos postmodernos expresan que todas
las culturas tienen el mismo valor, y por lo tanto no tiene importancia si
se vive en una o en otra cultura o si se estudia una u otra cultura. No ven
ninguna razón para aprender la cultura de su propio país y no
la de cualquier otro país que capte su imaginación. La cultura
es una clase de vivencia comercial o turística, parecida a comer en
un restaurante extranjero. Tal como se ha interpretado en la enseñanza,
el postmodernismo avala la noción de juego y capricho en vez de la
de un esfuerzo prolongado para luchar con cierto contenido. Si un material
no es más importante que otro, ¿por qué prescindir del
ocio para aprenderlo?" (Págs. 52-53)
" Otro concepto que [el psiquiatra español] Rendueles lanza es
'terapiocracia'; es decir, que nuestras sociedades de bienestar están
convirtiéndose en sociedades dirigidas a que nos sintamos bien. El
Estado como vigilante y controlador casi ha desaparecido; en cambio, la sociedad
terapeuta nos guía a lo largo de nuestras vidas. Rendueles señala
que es muy curioso usar la terapia como base para una sociedad, entre otras
cosas porque la psicología y la psiquiatría son ciencias muy
poco desarrolladas. Existen incontables terapias, pero apenas hay algunas
que son efectivas de manera general y sobre las cuales existe consenso. La
vida humana y la interacción en grupos no
son actividades reglamentadas, sino que la personalidad y la voluntad juegan
un papel decisivo. Se pregunta cómo hemos permitido que representantes
de estos campos tengan una influencia tan grande en la sociedad. Para él,
los países escandinavos son el arquetipo de esta sociedad terapeuta,
puesto que en Escandinavia hemos cuidado nuestro yo, nuestra independencia
y nuestro narcisismo a tal punto que al final estamos, desde el punto de vista
psicológico, completamente solos, al mismo tiempo que estamos orientados
hacia aspectos psicológicos." (Pág. 121)
"Es interesante comparar España con Suecia, puesto que en los
dos países se han llevado a cabo reformas escolares parecidas y con
un resultado similar. En España como en Suecia, se ha introducido la
escuela comprensiva, se han eliminado las exigencias, se ha integrado a alumnos
con problemas serios en las aulas, se ha burocratizado la escuela, y ahora
los informes dicen lo mismo en los dos países: que hay grandes problemas
de disciplina, que desciende el nivel de los conocimientos, y que maestros
y profesores están tratando de salir de su profesión. Esto quiere
decir que las nuevas tendencias pedagógicas, y en primer lugar la autonomía
del alumno, borran rápidamente las diferencias anteriores entre países.
Son tan 'potentes' o devastadoras estas tendencias que borran la historia
de un país. No importa si el país se construye sobre una tradición
protestante, una población alfabetizada desde hace siglos, un movimiento
obrero fuerte y una historia moderna pacífica como Suecia o sobre una
tradición católica, una alfabetización completa bastante
tardía y una historia moderna que incluye una guerra civil y un régimen
autoritario como España." (Págs. 122-123)
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